UNA DE DEPORTE: Eurocampeones 2009

Buenos y felices días amigos,

Y son felices para todos aquellos aficionados (o no) que anoche disfrutaron con la victoria de la selección española de baloncesto en el Eurobasket de Polonia. Y verdaderamente son felices para todos aquellos que, como el que firma estas líneas, hemos crecido pegados a un balón de baloncesto y que amamos y disfrutamos del deporte de la canasta. A estas horas de la mañana todavía sigo emocionado con lo vivido durante todo el fin de semana y creo que es díficil hacer valoraciones de lo que significa lo logrado por nuestra selección. Habrá que dejar pasar un poco de tiempo para disfrutar y reconocer en su justa medida lo que estos "chicos de oro" (ellos sí y no Eddy Murphy) nos están dando en los últimos años. En estas líneas me limitaré a expresar mis sensaciones, tanto puramente deportivas como emocionales. Dejaré a los entendidos las valoraciones profesionales y a los medios de comunicación y hemerotecas las frases para la Historia.
Desde el punto de vista meramente deportivo, el jueves escribía en este blog sobre la inminencia de los cuartos de final del Eurobasket. La hora de la verdad, del todo o nada, del ganar o irse a casa. Unos cuartos de final a los que llegaba España después de clasificarse como última de su grupo tras ganar en dos "finales" a Lituania y Polonia. Después de dejar sensaciones frías y dubitativas en sus primeros pasos por este campeonato. Después de que muchos se borraran y dejaran de creer en este grupo (seguramente yo uno de ellos, no lo negaré). Y ante Francia, la única selección que quedaba invicta en el campeonato. A pesar de mis dudas iniciales, a la hora de escribir dicho comentario el jueves (me remito a mis palabras) mi ánimo y euforia había crecido bastante después de ver el juego y el ansía de triunfo de los españoles ante Polonia el día anterior. Salvo hecatombe yo veía una victoria clara frente a los franceses... Y así fue. Veinte puntos de diferencia frente a una selección que parecía de juguete en esos momentos pero que recordaré que ha quedado quinta habiendo perdido SÓLO ese partido de cuartos. Desde la defensa y maniatando a su principal figura (Parker), con un juego vistoso en ataque, colectiva e individualmente, se llegaba a las semifinales el sábado. Delante la subcampeona mundial, Grecia. Y la historia se repitió, nueva exhibición de los nuestros, desde la defensa y con un juego arrollador. Otros veinte puntos de diferencia y dejando a las estrellas helenas (Spanoulis) sin "oler bola". Objetivo casi cumplido. La selección estaba de nuevo en una final (la cuarta en los últimos cuatro años entre Mundiales, JJ.OO. y Europeos y la séptima de la historia de los Europeos). Era una final de revanchas. Primero, revancha por aquella canasta de Holden en el Europeo 2007 de Madrid y el posterior fallo de Gasol. Segundo, porque enfrente estaba Serbia, la selección que en el partido inaugural de este Eurobasket había empezado a sembrar las dudas respecto al equipo español con una clara victoria. Hablar de Serbia en este deporte es sinónimo de victoria. Pues podemos trasladar esa frase a España porque ahora hablar de la selección de baloncesto española es hablar también de victoria. Nuevamente veinte puntos y los serbios (ojo, que darán que hablar en los próximos años...) borrados de la cancha.
Ahora sí, objetivo cumplido. Campeones de Europa despúes de siete intentos por primera vez en la Historia. Y no sólo eso, campeones por derecho propio. Campeones por defensa, por presión, por ganas y ansia de victoria. Campeones por juego bonito, por velocidad, por transición. Campeones por juego colectivo, por individualidades. Pero sobre todo, campeones porque son los mejores y lo han vuelto a demostrar. Desde nuestro buque insignia Pau Gasol, insaciable en todo momento (qué números durante toda la fase final del torneo!! que le han llevado a ser el MVP del campeonato y máximo anotador), hasta el último en llegar (Llull) todos han aportado su granito de arena. Qué defensa y ritmo del partido del trío de bases (Ricky, Raúl y hasta Cabezas), qué intensidad de los Mumbrú, Garbajosa o Reyes, qué calidad de Navarro y Rudy. Incluso habrá que reconocerle su parte del mérito a Scariolo. Finalmente, ha conseguido que la selección gana y lo haga jugando como los angeles, seguramente como no lo hacía desde el Mundial de Japón en 2006. Ninguna selección tiene la calidad individual de la nuestra, lo sabíamos. Pero también sabiamos que sólo la calidad no gana torneos, y ellos lo han demostrado a base de garra, intensidad y, sobre todo, ganas de ganar. Se saben los mejores pero además lo demuestran hasta el final.
Hasta aquí la parte deportiva. Pero este oro tiene más que lo puramente deportivo. Tiene unas enseñanzas que a nadie deberían escaparse. Empecemos por el poder del colectivo, por el "grupo". Nadie quiere perderse la cita anual de la selección (que aprendan otros deportes y otras selecciones), independientemente del origen (que aprendan los políticos) o estatus del jugador. La cara de alegría con la que juegan marca el resultado: ganar o ganar. Todo nace de la "piña" que forman los jugadores y de ahí se puede lograr cualquier cosa. Y no sólo de los propios jugadores. Fijaos en las imagenes de la grada anoche, de los padres de unos y otros jugadores al final del partido fundidos en un abrazo. En segundo lugar, deberíamos reconocer el poder de resistencia, de levantarse de la lona tras los primeros golpes del rival, de no rendirse ante la adversidad (lesiones, derrotas, críticas...). De empezar de cero y conseguir sus objetivos. Todo esto unido a la inmensa calidad individual (no sólo baloncestística, sino también personal y moral) que atesora esta generación de oro (a la que tengo el orgullo de pertenecer...) ha hecho que lo que hace años fuera sólo una quimera hoy se convierta en realidad. Cuando era pequeño veía como Yugoslavia o la Unión Soviética barrían en Europa. Pues hoy es España la que barre (veinte puntos de diferencia en la fase final del torneo). Campeona del mundo, Campeona de europa y subcampeona olímpica tuteando a la NBA.
Hoy no tenemos nada que envidiar a nadie. Por eso, disfrutemos. Disfrutemos y reconozcamos el mérito de lo conseguido con la esperanza de que este sueño no acabe nunca.
Gracias por hacernos felices, gracias por devolvernos la sonrisa. Gracias por todo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ander, soy Valnis, la verdad q el baloncesto no me ha gustado mucho (quizás x mi altura jaja) hasta q apareció la generación de oro pero hay q reconocer q dan alegría tras alegría. Me da mucha felicidad por la gente q compone la selección. No hay egoísmos ni estrellitas, es un EQUIPO (con mayúsculas).
También me alegra q una selección tan "catalana" esté formada x gente normal q no mezcla deporte y política como si hace Joan Laporta. En este sentido quiero destacar el gesto de apoyo a la candidatura de Madrid 2016 por pate de todos los integrantes de la selección.

Por cierto Ander, te has ido a Budapest y has firmado las actas??Te lo digo xq aparece como nota provisional en el expediente y no se puede ver la cita para hacer la matrícula (q es el lunes 28!!!) si no están todas las asignaturas con la nota confirmada. Ya me digiste q la secretaria del departamente es muy "maja", así q supongo q será su culpa xq estoy convencido q la tuya no verdad?jejeje. Tus notas no están confirmadas todavía a 4 días de hacer la matrícula y nos estamos poniendo nerviosos xq no sabemos la hora de la cita para matricularnos xq tu nota no es oficial!!Espero q se solucione pronto. Un saludo

Ander dijo...

Efectivamente, acabo de volver de Budapest y me he encontrado con cuarenta mails al respecto de las actas. Lo siento, yo mande cerrar las mias pero veo que no lo han hecho. Intentare solucionar las cosas mañana... aunque viendo como trabaja la gente no sé qué decir... más que lo siento

Iñigo dijo...

Si es que claro, nos vamos de pingoneo a Budapest...

Te lo dice uno desde Goteborg que estuvo el finde en Tallin y la semana anterior en Estocolmo. La vida de Marco Polo no es para mí.

De basket paso, que los Bills acaban de empatar el partido con un touchdown en jugada de engaño en field-goal. ¿Volveremos a playoffs este año?