ESCAPADA: Puente del Padre en Suiza

Hola amigos,

Lunes después del Puente del Padre (por cierto, aprovecho "los micrófonos" para felicitar al mío) y casi recién "aterrizado" paso a comentaros algo sobre la escapada que he tenido la suerte de hacer con la excusa de este fin de semana largo. Y es que lo he aprovechado para volver a uno de mis sitios favoritos dentro de Europa: Suiza. Aunque ya es la cuarta vez que visito a los "neutrales" suizos, y aunque en un viaje de poco más de tres días no es mucho lo que puedes degustar de un país como este, no han faltado tampoco esta vez las sorpresas y las buenas sensaciones. Tomando como "base de operaciones" la casa de nuestros amigos Carmen y Pepe (un abrazo enorme desde aquí para ellos y sus hijos Lucía y Cheo por su maravillosa hospitalidad, cariño y buen rollo generalizado) cerca de Lausanne, he aprovechado para hacer bastante turismo (cultural y gastronómico, como es habitual en mis viajes) y algo de deporte de montaña. Paso a contaros más detenidamente.

Después de llegar el miercoles a la noche a Ginebra y de trasladarnos en coche hasta la casa de nuestros amigos en Belmont (cantón -así se llamán las regiones suizas- de Vaud), el jueves aprovechamos el día para pasear y dar una vuelta alrededor de uno de los principales focos de atención de la zona: el lago Lemán o lago de Ginebra, por las increíbles imagenes y vistas que desde él se observan, en las que se entrecruzan en el mismo encuadre la esfera casi marítima de los más de 580 kilómetros cuadrados del lago, con la esfera puramente alpina de las interminables montañas que lo rodean en su parte suizo-francesa. En este paseo pudimos caminar por las ciudades de Vevey (famosa por ser la sede internacional de Nestlé) y Montreux (famosa por su internacional Festival de Jazz) y visitar el enigmático y envidiablemente bien situado Castillo de Chillon, donde personajes como Rousseau o Lord Byron pasaron algunos de sus mejores días. El día acabó con una maravillosa fondue de queso para chuparse los dedos...

El viernes lo dedicamos por la mañana a realizar una de las cosas típicas cuando vas a Suiza: practicar deportes de montaña. En este caso nos acercamos al maravilloso entorno de Les Pacotts para hacer algo de travesía nórdica con raquetas y disfrutar de un día maravilloso en Los Alpes suizos, donde todavía se puede disfrutar de una gran cantidad de nieve junto a unas vistas realmente embriagadoras. Después de completar nuestra jornada deportiva con una suculenta comida típicamente del país (con su caldo, sus macarrones con crema y morilles, y su helado), volvimos a nuestra base de movimientos y aprovechamos la tarde para dar una vuelta por la propia ciudad de Lausanne. En dicho paseo disfrutamos de alguno de sus múltiples encantos, como la Catedral, el Parque de Guillermo Tell al lado del Palacio de Justicia, la Iglesia de St. Francois, el Ayuntamiento y el espectáculo de marionetas del reloj de su plaza, o el Museo Olímpico (tengo que recordar que esta ciudad es mundialmente famosa por ser la sede del Cómite Olímpico Internacional), además de degustar su inigualable chocolate en alguna de las chocolaterías más antiguas de Suiza.

Para el sábado quedó el desplazamiento más largo del fin de semana (aunque ninguno demasiado largo debido a lo bien situado que está Lausanne y a las dimensiones de este "país de juguete") ya que cambiamos de cantón y nos fuimos a visitar la región de La Gruyere, cuyo principal foco de atención es la ciudad medieval de Gruyeres, vigilada por su descomunal Castillo y desde donde se pueden admirar las maravillosas vistas que de esta región alpina se tienen desde sus almenas y ventanales. Además es curioso este Castillo porque en él se entremezcla la arquitectura medieval con exposiciones de arte moderno, esoterismo de origen masón... y hasta el Museo H.R. Giger, creador de Alien y cuyo contraste con el resto del paraje es digno de mención cuando menos... Después de una maravillosa raclette de queso (lógicamente de la región...) y unas frutas del bosque con crema natural nos fuimos a acabar nuestra ruta turística a la ciudad de Friburgo. Una de las pocas (3) ciudades bilingües suizas, esta pequeña ciudad situada en una terraza sobre el río Saane, presenta como principales centros de atención la Catedral de San Nicolás, de estilo gótico y cuya torre principal mide más de 75 metros de altura, sus incontables puentes y fuentes, y su Ayuntamiento en la Plaza de San Jorge, con su inconfudible reloj.

En definitiva, unos días maravillosos con amigos maravillosos en unos parajes maravillosos. Viaje de cinco estrellas para volver a la realidad con fuerzas renovadas.

Prometo poneros fotos en cuanto me sea posible en la sección de fotos del blog. Hasta entonces, un fuerte abrazo

3 comentarios:

Karpanthia dijo...

Qué interesante!

Nunca se me había ocurrido la posibilidad de ir a Suiza...

Pues precisamente he hecho un pequeño alto en el camino de mi búsqueda de vuelos baratos... que me han confirmado hoy en el curro que me corresponden 3 días de vacaciones (que si lo empalmo con día libre y tal serán 4) y estoy intentando pillar algo baratito para irme esos dos o tres días...

Alguna recomendación interesante?? (y barata, que estamos en crisis!!) xD

Ander dijo...

Que pasa René! Pues la verdad es que un país muy, pero que muy interesante... sobre todo si te gusta la montaña. Y ya no hay tanta diferencia en cuanto al nivel de vida de allí y aquí...

En cuanto a posibilidades baratas... no sé qué decirte... cualquier capital europea con un vuelo barato merece la pena para tres o cuatro días (París, Roma, Dublín, Londres, Berlín, Amsterdam...), aunque si me tengo que quedar con una: PRAGA. Cultura, diversión y mucha vida en una ciudad para repetir...

Abrazos

Karpanthia dijo...

Si, realmente son las opciones que había barajado... pero es muy dificil pillar buenas ofertas con tan sólo dos semanas de antelación, y encima deprisa y corriendo... así que al final nos vamos a ver al Durán a Granada, que también está muy bien! (y sale más baratito)

De todos modos, me apunto lo de Suiza, que aunque soy más de grandes ciudades que de montaña (el viaje a Nueva York me marcó para siempre supongo) aire puro y bonitos paisajes no desagradan a nadie! :)

Un abrazo! ^^