EN VIVO: Aupa Lumbreiras 2010

Hola amigos,

Con algo de retraso (mi vida es una auténtica mochila de viaje ultimamente, de hecho, estoy en estos momentos escrbiendo desde un banco de la Universidad de Goteborg, Suecia...) pero aquí va mi crónica del ¿último? festival de música del año: el Aupa Lumbreiras! celebrado en la localidad albaceteña de Tobarra.
Se trata de uno de los festivales por excelencia, sino el que más (después del declive del Viñarock en los últimos años y de la lucha de fechas entre el Azkena Rock y el Derrame Rock), del panorama nacional en términos de rock, pero, sobre todo, de punk y ska. Prueba de ello son las más de 15000 personas que, año tras año, nos juntamos en tierras albaceteñas a finales del mes de septiembre. Y más prueba aún es el extratosférico cartel que presentaba este año con todos los grandes grupos del momento e incluso alguna sorpresa foránea interesante. Además, las instalaciones (a pesar de que el pinar de acampada este año estaba censurado) van mejorando año a año, los precios no suben excesiva inflación, aumenta el número de escenarios (realmente interesante la aportación tanto desde el punto de vista musical como de público del escenario pequeño de Manerasdevivir-Pasión por el ruido de este año) y, sobre todo, el ambiente durante el fin de semana es realmente maravilloso.



Vayamos directamente al grano porque tres días dan para mucho musicalmente hablando. Llegamos (un abrazo a Silvia y Dani que me acompañaron desde el inicio del festival) el jueves a tierras manchegas con un aguacero realmente considerable (rememorando viejas pesadillas de Extremúsikas y Viñas de años pasados...) que hizo que, primero, no pudieramos montar las tiendas (gracias a los amigos Pepe y Vio por prestarnos alojamiento para esa noche) y, segundo, no disfrutaramos en su buena medida de los primeros conciertos de Disidencia y Hora Zulú, bajo la lluvia y el barro que inundaban la zona de conciertos en las primeras horas del jueves. El panorama cambió cuando a eso de las 23.30 salieron al escenario los cabeza de cartel del día, los navarros Barricada. Hasta el cielo les dió tregua y todos los asistentes (ya una cifra considerable a pesar de estar a jueves aún) pudimos disfrutar de las más de 3 horas de concierto que están desgranando los Barri por toda la península desde que sacaron su monográfico sobre la Guerra Civil "La Tierra está sorda", y que ya comenté en profundidad cuando tuve la suerte de verlos en Madrid. Todo un lujazo como pistoleza de salida del festival y una nueva confirmación de que estamos ante uno de los mejores grupos de rock que ha dado este país en su historia reciente (más de 25 años encima del escenario recuerdo).

El viernes la cosa empezó pronto. A las 16 salían los madrileños Porretas con su rock "patxanguero" y facilón para empezar a hacer bailar a la gente que intentaba resguardarse del sol castigador. Todavía con un sol de castigo llenaron los dos escenarios principales de fusión y ritmos bailables los argentinos Che Sudaka, Eskorzo y La Pulquería. Entre medias Mamá Ladilla y su punk irreverente e ingenioso (no estaba en el cartel, pero la caída del mismo de última hora de los estadounidenses The Casualties hizo que se tirara de ellos...). A las 20 nos acercamos por primera vez al escenario pequeño para ver una de las revelaciones del año, los sevillanos Gritando en Silencio que con su rock clásico al estilo de grupos como Platero y Tú o Marea no defraudó a los que llenamos esa esquina del recinto. Darán que hablar en los próximos años. A partir de ahí una buena dosis de buen punk-rock nacional de la mano de Segismundo Toxicómano, El Último Ke Zierre y, sobre todo, los dos cabeza de cartel del viernes: los madrileños Boikot que dieron, en mi opinión, el mejor y más divertido concierto del día con una descarga imparable de ska, punk y buen rollo; y los gazteiztarras Soziedad Alkoholika que demostraron por qué son el mejor grupo de hardcore del territorio nacional. Después de todas estas horas de conciertos, aún quedaron ganas de bailar con los "renacidos" O'Funkillo (ya sin la fuerza de antes pero con el siempre envidiable bajo de Pepe Bao), la renovada formación de Narco y la gran sorpresa de la noche, los italianos Talco (desconocidos para mí antes del festival) que pusieron el broche de oro a la noche del viernes con un concierto lleno de ritmos ska revolucionarios, incluido el hit de la noche con una versión de "La mano de Dios".



Si el viernes había estado marcado por los sonidos duros y potentes de grupos como S.A., Boikot, Narco o EUKZ, el sábado traía dos características principales: ska plurinacional y punk del norte. Por un lado, pudimos bailar, movernos y saltar con los ritmos revolucionarios y antifascistas de los valencianos Obrint Pas (y su inconfundible dulzaina), los italianos Banda Basotti, los afincados en Lavapiés Iratxo (otra de las sorpresas del festival desde el escenario pequeño) y, sobre todo, los gazteiztarras Betagarri que dieron el mejor concierto de la noche del sábado consiguiendo que los más de diez mil asistentes que llenaban ya a esas horas el recinto no pararan de bailar ni un momento con los acordes de un sonido perfecto. Por el otro, desde primeras horas de la tarde pasaron por tierras tobarreñas algunos de los grupos punk que han marcado la historia del rock vasco en los últimos años, como Vómito, Piperrak, Doctor Deseo o los irreverentes Lehendakaris Muertos. La noche la completaron la única puerta abierta al heavy más clásico del festival, de la mano de Yosi y sus incombustibles Los Suaves, la extravagancia de Manolo Kabezabolo (dando rienda suelta a sus idas de cabeza y discursos sin sentido pero esta vez más producido y arropado por un buen sonido gracias a la banda que le acompaña) y el enésimo fiasco (tocan clásicos pero no consiguen transmitir desde hace tiempo...) en directo de Reincidentes. El cierre corrió a cargo de los asturianos Mala Reputación y su punk californiano. Un buen cierre para un magnífico festival que esperemos dure muchos años más...


Hasta la próxima...

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