ESCAPADA: Ljubljana-Trieste-Venecia

Hola amigos,

En estos momentos estoy recién aterrizado de casi una semana fuera de casa por tierras adriáticas. Gracias a la última reunión de trabajo del proyecto europeo (7º Programa Marco) sobre innovación y redes público-privadas en servicios (si queréis saber más pasaros por http://www.servppin.com/) en el que llevo metido los últimos tres años he podido conocer finalmente Ljubljana, la capital de Eslovenia, así como sus alrededores. Después de dos días de duro trabajo para presentar todos los resultados de los últimos meses y preparar los últimos informes que habrá que presentar a la Comisión Europea a finales de enero, el viernes por la tarde pudimos pasear y disfrutar por las calles de Ljubljana. Se trata de una ciudad pequeña (como el propio país), poco más grande que Alcalá de Henares, pero cuyo centro histórico - de marcado estilo austro-húngaro - tiene un encanto y una belleza díficilmente describibles si no se recorren personalmente sus callejuelas. Bajo el atento cuidado del Castillo y alrededor del río Ljubljanica (que da nombre a la ciudad) se puede uno retrotraer dos siglos atrás y perderse en la tranquilidad y estilismo que impregnan las terrazas, bares y pequeñas tiendas de la ciudad vieja. Lugares como la Plaza del poeta Preseren con sus inconfundibles Tres Puentes, el mercado central bajo la Catedral o el Puente del Dragón le dan a esta antigua ciudad yugoslava un aroma y sabor inconfundibles. Las vistas desde lo alto del castillo o desde la azotea del edificio Neboticnik son también dignas de disfrutar, así como la simpatía de su gente y la calidad de su variada gastronomía. La única pena es que el trabajo no nos haya dejado más que medio día para disfrutar en profunidad de los encantos de la capital eslovena.

Sin embargo, y gracias a la impagable guía de mi compañero Stefano, pudimos "escaparnos" el fin de semana y disfrutar de las ciudades italianas de Trieste y Venecia. Trieste es una pequeña pero cálida ciudad del norte de Italia, pegada a la frontera eslovena, que es capaz de mezclar la belleza del mar adriático con los paisajes coloridos de los montes que la rodean (muy al estilo de Donosti). Como además ibamos con un trestino de pro pudimos pasear y disfrutar de todos los puntos fuertes de esta ciudad que mezcla lo mejor del norte de Italia con lo mejor de las ciudades centroeuropeas y eslavas. El paseo marítimo, la Piazza della Unitá d'Italia, el canal, los restos del Teatro Romano, la Catedral románica de San Justo o la fortaleza que vigila desde lo alto las inclinadas callejuelas que dan forma a la parte vieja de Trieste son sólo algunos de los encantos que pudimos admirar durante el sábado. No tiene la magnificencia de otras ciudades italianas pero tiene una tranquilidad y un encanto dignos de mención. Además, desde el encantador Hostal en el que nos alojamos a las afueras de la ciudad y frente a las aguas del Adriático, se llega en 5 minutos al maravillos enclave del Parque de Miramare y su fantástico Castillo, uno de los lugares con más encanto de todos los que he podido disfrutar en estos días, sobre todo ahora que los colores del otoño juegan en sus jardines y bosques con las gaviotas y los acantilados.

Y para finalizar, y aprovechando que nuestro vuelo salía del aeropuerto Marco Polo por la tarde, el domingo nos escapamos a Venecia. No era la primera vez que disfrutaba del encanto y belleza de esta ciudad, ni voy a ser yo quien descubra su "duende" en este blog. Sin embargo, cada vez que uno la visita encuentra un nuevo rincón donde perderse, un nuevo detalle genial del que antes no se había percatado, paseando por sus callejuelas, subiendo sus puentes y perdiéndose entre los canales que encumbran y "matan día a día" a este vestigio del esplendor medieval del imperio veneziano. Todo el mundo conoce, o al menos ha oído hablar, del Puente Rialto, de la Plaza de San Marcos, de la Basilica de Ntra. Sra. de la Salud... pero si algo recomendaría de manera personal es que el visitante de Venecia se pierda fuera de los circuitos habituales, disfrute callejeando por el Barrio Judío, por la zona de la Iglesia de Sta. Marguerita,... admirando cada uno de los arcos y balcones de sus viejos palacios, las portadas de las iglesias, los patios y enrejados, los pequeños muelles... todo ello hace de Venecia un auténtico museo al aire libre de inpagable valor y uno de los paseos más maravillosos que uno puede dar.

Tenéis las fotos ya expuestas. Espero os gusten.
Un abrazo

2 comentarios:

Daniel dijo...

Como te lo pasas... por aquí hemos tenido mucha menos cultura, pese a que hemos explorado nuevos paisajes. En fin, cojonudas las fotos

Ander dijo...

Vaya, el primer comentario en más de 2 meses! Te has ganado un cubata la próxima vez (aunque no sé si ahora mismo te alegrara el premio jeje)

Veo que habéis tenido nuevamente fin de semana de "relax" con cumpleaños varios, ¿no? (por cierto, felicidades a Eulo y Emilio). A ver cuando puedo unirme yo porque esta semana vuelvo a estar fuera en Badajoz en un congreso de miercoles a sábado...

Me alegro de que te hayan gustado las fotos. La verdad es que esta vez son muy chulas...

Un abrazo!!