Las Películas de la Semana: Popurri, Popurri... I

Hola amigos,
Semanas y semanas sin hablar de Cine, semanas en las que he tenido desatendido el blog pero que no significa que haya dejado de ver películas, unas más interesantes, otras menos. Por esta razón, abandonando el formato habitual de críticas de Cine, haré un resumen en los próximos días de las últimas películas que han pasado por delante mía en las últimas semanas. Empezaré este popurri pre-navideño con las últimas que he visto made in España o Latinoamérica.

Uno de los tópicos habituales contra el Cine español es que está encajonado en determinados géneros, que no se hacen buenas películas de acción, que no se hacen buenos thrillers... el debut en el largo del cortometrista Oskar Santos con "El Mal Ajeno" rompe claramente con este tópico. Se trata de un thriller dramático, escondido detrás de una fábula moralista (al estilo de los clásicos "Cuentos Asombrosos" de Spielberg), que trata sobre la necesidad del amor en las sociedades modernas para combatir algunos de los principales males que las sacuden como la incomunicación, la infidelidad, el alcoholismo, los problemas generacionales... Al buen resultado de la película ayudan tres factores fundamentales: 1. La calidad visual en la puesta en escena, gracias a la buena producción de Alejandro Amenábar y Fernando Bovaira; 2. La notoriedad del libreto de uno de los mejores guionistas de la actualidad, Daniel Sánchez Arévalo (Azuloscurocasinegro, Gordos) que consigue introducir momentos cómicos (buenísimos los dialogos entre el doctor y el tullido, interpretado por Luis Callejo) dentro de una historia claramente dramática; y, finalmente, 3. La más que correcta elección del elenco protagonista en el que sobresalen por encima de todos Belén Rueda (en su enésima prueba de que se está convirtiendo en una de las mejores actrices del momento) y un contenido pero efectista Eduardo Noriega.  Lo peor sea quizá lo alargado del metraje que hace que se pierda parcialmente el interés inicial o algunas de las tramas dramáticas paralelas que no hacen sino despistar al espectador. A pesar de estas críticas, una notable y original película nacional (8 sobre 10).

Sigamos con tópicos sobre el Cine nacional... "si no sale un desnudo en la película, no vale". Pues desnudos no le faltan al último trabajo del vasco Julio Medem (vaya por delante que no soy nada objetivo con este director, uno de mis favoritos desde las inolvidables "La ardilla roja" o "Los amantes del circulo polar" o la atrevida "La pelota vasca"). Sin embargo, si algo positivo se puede resaltar de "Habitación en Roma" es que el director consigue que el desfile de desnudos y escenas sexuales de las dos protagonistas quede en un segundo plano y que la historia de amor que se esconde detrás de ellas guie por completo la narración. Si por algo destaca Medem en su filmografía es por su genial capacidad para la puesta en escena y la atracción visual de sus imagenes. Y en esta película este vuelve a ser su principal punto fuerte. No sólo por la belleza de las dos protagonistas, sino porque consigue que una película rodada integramente dentro de las paredes de una habitación de un hostal en Roma no se vuelva estática en ningún momento. Otro de los puntos fuertes es el trabajo interpretativo de Elena Anaya (una de las actrices favoritas del director, con la que ya contó en "Lucía y el sexo") y, sobre todo, de la debutante ucraniana Natasha Yarovenko. Ambas consiguen por si solas sostener toda la trama. Finalmente, la belleza visual de la película no se límita a las protagonistas sino que la bellísima ciudad de Roma ejerce su enflujo imperial con unas impresionantes vistas desde el balcón de la habitación durante buena parte del film. En el otro lado de la balanza, se podría críticar fundamentalmente la campaña comercial de presentación de la película, basada en el atractivo visual de una historia de amor entre mujeres (que nadie busque una película de temática gay, porque no lo es) y el desperdicio de contar con dos actores como Nawja Nimri o Enrico Lo Verso ("Lamérica") para dos papeles, sobre todo el del segundo, prácticamente insignificantes. Una de mis películas nacionales del año (7 sobre 10).

Y el último tópico nacional, "sólo se sabe hacer comedias chabacanas y zafias". Pues no sólo de ese tipo de películas se nutre la comedia nacional. David Serrano (Dias de fútbol, Dias de cine) rompe este tópico con "Una Hora Más en Canarias", una divertida, original y fresca comedia romántica con estética músical. Se trata de una película típicamente de enredo en la que el director vuelve a introducir (como ya hizo en los guiones de "El otro lado de la cama" y su secuela) números musicales interpretados por los propios protagonistas. De hecho, ese quizás sea el punto más débil de la película: los números musicales, la mayoría demasiado surrealistas y artificiales, sin entrar en la calidad vocal... Sin embargo, las escenas de enredo son realmente divertidas. En ellas sobresale el papel de Miren Ibarguren (la Soraya de "Aida") como la ex celosa y medio psicópata, el genial Eduardo Blanco (El hijo de la novia, Naranjo en flor, Conversaciones con mamá) como el falso padre del protagonista, o las discusiones entre la madre y la tía del protagonistas, interpretadas a la perfección por Isabel Ordaz (la "hierbas") y Kiti Manver. Más correcto en su primer papel cómico el joven Quim Gutiérrez (Azuloscurocasinegro, Génesis). El toque femenino lo ponen en esta ocasión las colombianas Angie Cepeda (que hoy hace doblete porque también protagoniza "El mal ajeno") y Juana Acosta. Por si esto fuera poco, las localizaciones en la costa tinerfeña acaban de dar atractivo a la película (6 sobre 10).

Y para terminar con este primer popurrí pre-navideño una más que interesante coproducción hispano-estadounidense: "Madres & Hijas", del director de origen colombiano Rodrigo García (el hijo de Gabriel García Márquez). Si consiguió atraernos con su debut "Cosas que diría con sólo mirarla" y fascinarnos con la genial "Nueve vidas", con este tercer largometraje (recuerdo que también es el director de buena parte de los capítulos de la fantástica "A dos metros bajo tierra") se consagra definitivamente. Se trata de un drama coral, asentado en personajes e historias vistas desde la óptica feménina, en el que el principal punto fuerte es la construcción del guión. Las relaciones y nexos de unión entre las distintas historias y personajes se va hilando conforme pasa la película, haciendo que el espectador no pierda en ningún momento el interés por la trama. El conjunto es muy poderoso, consiguiendo retratar algunos de los principales aspectos de la sociedad moderna (migración, relaciones intergeneracionales, egoísmo, infertilidad...), lo mejor y lo peor del ser humano, el odio y el perdón, pero sobre todo el amor. El otro punto fuerte de la película (como veréis en el cartel a la izquierda) es su espléndido reparto. Por la parte femenina, que sostiene la trama, destacan la genial Naomi Watts, una de las mejores actrices del momento (24 gramos, El velo pintado), y Annette Benning (Conociendo a Julia). Entre los secundarios masculinos, destaca el sostenido papel de Samuel L. Jackson y, sobre todo, el de Jimmy Smits (el abogado latino de la mítica "La ley de Los Angeles"). Un director a no perder de vista en el futuro y una película para no perderse en la actualidad (8 sobre 10).

Además de estas cuatro recomendaciones, también he podido ver últimamente "Nacidas para Sufrir", la última película de Miguel Albadalejo. A pesar del buen nivel de sus anteriores siete películas, en esta no consigue un buen resultado final. Se trata de una tragicomedia costumbrista, demasiado cercana al Cine de Almodovar, pero sin el frescor del manchego, y en la que sólo sobresale el trabajo de buena parte de la nómina femenina de nuestro cine actual, principalmente Adriana Ozores. "El Diario de Carlota" es un insufrible producto por y para el público juvenil que únicamente te será tragable si eres fan de FOQ y sus protagonistas. Y finalmente, "Llamando a un Angel" es una interesante pero mal acabada película mexicana. Grabada en forma de tríptico tragicómico por tres directores diferentes cuenta tres historias diferentes con personajes que no se conocen entre sí y que tienen un único nexo en común - un mismo nombre y una misma llamada de teléfono. Mientras que la primera de las historias (que narra una rara historia de amor entre un profesor de instituto y una alumna, dirigida por Rodolfo Guzman) es realmente atractiva, original y potente; las otras dos no dejan el mismo buen sabor de boca. Una pena porque la idea inicial no era mala...

Un abrazo y hasta pronto

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