SOPA DE LETRAS: Adiós a Pedro San Martín

Hola amigos,

Llevo varias semanas con varios (y grandes) discos para comentar pero no he encontrado el momento. Y tristemente el momento para que la música vuelva al blog ha sido la muerte de Pedro San Martín, bajista y uno de los letristas de La Buena Vida, uno de los mejores grupos del pop indie nacional de las últimas dos décadas y uno de los precursores del Donosti sound. Aunque tras la marcha de Irantzu, el grupo se había parado bastante, uno de los que nunca se alejó de la escena musical fue precisamente Pedro San Martín, que siguió comentando en foros y blogs, acudiendo a conciertos y siguiendo a amigos y nuevos grupos por el panorama nacional. De hecho, volviendo del concierto de uno de esos amigos (Nacho Vegas) la carretera se lo llevó por delante este domingo. No soy el más adecuado ni el que más le conoció, pero si alguien que creció escuchando a la LBV y emocionándose con sus canciones. El mundo de la música, y de la cultura en general, se ha estado haciendo eco de la noticia y de la triste pérdida (es impresionante el río de comentarios, foros, tags y links sobre el suceso y noticias relacionadas que ha aparecido desde el domingo).

Si por algo se caracterízaron LBV durante toda su trayectoria fue porque poco trascendía sobre los verdaderos autores de cada una de sus letras (siempre firmaron como LBV), sin embargo, a través de sus propios comentarios y de algunas entrevistas se sabe que del puño de Pedro surgieron algunas de las mejores y más emocionantes letras que hicieron de los donostiarras uno de los iconos del pop nacional. "La calle del Carmen", "hh:mm:ss", "Los planetas"... o la impresionante "Tormenta en la mañana de la vida" son el legado que nos deja Pedro a todos.

"No quiero saberlo, no quiero que mientas,
tan sólo el silencio que cura la herida.
No quiero la noche si con ella te ocultas,
si con ella te olvidas lo que fue sólo un día.
Ya lo he decidido, y qué dura es la espera,
pero ahora comprendo, tu amor es por pena.

Y yo quiero que sepas que tú nunca fuiste
mi única pena, mi única pena.
Tan sólo el silencio que cura la herida,
tan sólo la pena que cura la herida.
Y yo quiero que sepas que tú nunca fuiste
mi única pena..."


Precisamente la letra de esta última quiero que sea mi recuerdo en este día para él y todos los que disfrutaron de su compañía. D.E.P.

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