EN VIVO: "Un Trozo Invisible de este Mundo"

Hola amigos,

Hacía 3 meses que no escribía en el blog. Ya sabeís, los examenes, el trabajo, las vacaciones, el twitter donde escribo al momento los acontecimientos más importantes y pensamientos.. todo esto hacía que tuviera abandonado este espacio de liberación. Sin embargo, hay acontecimientos que no caben en 140 caracteres y que demandan más espacio y por eso he recuperado la buena costumbre de apoyarme en este tablón.
 
Anoche tuve la inmensa suerte (y placer) de acudir al Matadero de Madrid (ya os hablé de mi particular predilección por este espacio cultural de la capital madrileña cuando os comenté mis apreciaciones sobre La Avería hace un año) para ver la obra teatral "Un Trozo Invisible de Este Mundo", escrita por Juan Diego Botto y dirigida por Sergio Peris-Mencheta. 3 razones me llevaron hasta el Paseo de la Chopera. En primer lugar, mi predilección por el trabajo y el corazón que imprime a todos sus trabajos (desde Historias del Kronen, donde por cierto también aparecía Aitor Merino con el que compartía fila anoche en el teatro) el actor Juan Diego Botto. Segundo, el tema de fondo de la obra: la migración, el exilio y la exclusión social. Pero sobre todo las criticas y comentarios positivos que habían inundado las redes sociales desde su estreno la semana pasada. Y no sólo no me defraudo sino que el resultado fue mucho más allá de mis expectativas. Hacía mucho tiempo que una obra artística no me emocionaba y me sobrecogía como lo hizo anoche esta, mucho tiempo que no tenía un nudo en la garganta como el que me provocó el apagado de luces final. Los más de 10 minutos de aplausos finales y los 15 minutos posteriores sin poder hacer ningun comentario dan buena fe de la calidad, profundidad y comunicación que tiene el texto y trabajo de la obra.
 
La obra aborda en cinco escenas - aparentemente desconectadas pero que van uniendose a lo largo de la hora y media que dura - con cinco personajes diferentes dos temas tan conectados y confundidos como la migración y el exilio. Un policia español con claros tintes homófobos; un inmigrante que llama por teléfono a su esposa para contarle como le va aquí y la añoranza de la distancia; una mujer subsahariana que cuenta a su hijo cómo viajó a Europa y qué se encontró en dicho viaje (por cierto si ejemplar es el trabajo de Juan Diego Botto, no menos sorprendente - por lo desconocido hasta ahora - es el de Astrid Jones); un joven argentino que relata su experiencia durante la represión dictatorial de Videla; y, finalmente, un exiliado que cargado de filosofía y sarcasmo muestra su visión del exilio forzado y los problemas de vivir fuera de casa. Lo realmente atractivo es como la obra viaja desde el humor y la risa más histriónica (la conversación telefónica en el locutorio es desternillante) al drama más absoluto (la historia que interpreta Astrid Jones y que según el propio autor dió origen a este libreto, así como los recuerdos de la represión militar argentina donde seguramente Juan Diego Botto no ha tenido que buscar muy lejos ya que su padre fue uno de los más de 30000 desaparecidos durante la dictactura de Videla) volviendo en el tramo final a la ironía y el sarcasmo pero sin abandonar nunca la crítica social (no faltan anotaciones sobre los actuales recortes del PP en sanidad o educación, la crisis bancaria sin consecuencias sobre los que la causaron... críticas a dirigentes políticos como Putin o Bush...)
 

Un tema interesante, de actualidad y que nadie debería nunca olvidar como es el del exilio, la migración, la exclusión social o, simplemente, las diferencias de clases o razas. Unos actores con un nivel de actuación espectacular. Una buena dirección y puesta en escena. Y un ambiente lugubre, frío y austero, como es el de las Naves del Español, que le va que ni pintado a este texto. Todos estos ingredientes cocinaron anoche uno de los momentos más emotivos que he vivido dentro de un teatro y hacen de esta obra, que está hasta el 4 de Noviembre en Madrid, no sólo una buena recomendación para todos los amantes del buen teatro sino, en mi opinión, de una OBRA DE OBLIGADA VISIÓN en escuelas y universidades para que nadie pierda de vista nunca determinadas verdades que a veces se nos olvida que están delante de nuestros ojos.
 
Parafraseando uno de los momentos más divertidos del texto (en el que se cita a Lorca, Lenin, Marx, Freud, Nietzsche...) 10 no está igual de lejos que 2 de infinito porque claramente tanto el texto de Juan Diego Botto como su posterior puesta en escena claramente son de 10. Gracias por este trozo nada invisible del mundo en el que nos ha tocado vivir.